De Lugares y Sabores
Image default
Notas de Viaje

Qué no te podés perder si viajás a Estambul

Por Alejandro Zarate | Especial para ConexiónBrando

Viajar a Estambul es conocer una de las ciudades más maravillosas del planeta. Una ciudad que, sin lugar a dudas, no pasará inadvertida para quien la visite; un lugar inspirador, tanto por su cosmopolismo como por su belleza. Si tienen suerte de visitar esta ciudad, les recomendamos tomarse varios días,relajarse y dejarse llevar. 

Grand Bazaar

Desde hace varios siglos ya que los vendedores de todas las regiones de Turquía llevan sus mercancías para comercializarlas en el Grand Bazaar de Estambul. Fue construido en 1461 y reformado completamente a fines de 1898 (una de las causas fueron los incendios del histórico laberinto).

Actualmente posee más de seis mil tiendas y es posible encontrar hasta lo inimaginable. Sin embargo, las principales mercancías que se consiguen allí son telas, alfombras, lámparas y antigüedades.

Lamentablemente, como todo mercado popular del mundo, en muchos de los locales se fue instalando la réplica de marcas famosas made in China, lo que le quita atractivo y tergiversa el espíritu del mercado. De todas formas, la visita a este lugar sigue siendo maravillosa; se puede ver, comer y comprar de todo y es una de las visitas obligatorias para cualquiera que visite Estambul.

El ingreso al Grand Bazaar es gratuito y tiene 22 entradas diferentes, pero sólo en las principales es posible conseguir un mapa para no perderse mucho, ya que hay áreas clasificadas de acuerdo a lo que uno busque.

El regateo es casi obligatorio. Si uno ve un objeto es porque le interesa, y ahí comienza el juego por negociar el precio. Se pueden conseguir productos a menos de la mitad del precio, y pedir rebajas es parte del juego, no hay que sentir vergüenza.

Dentro del complejo hay muchos cafés y pequeños restaurantes para descansar, que tienen muy buenos precios y, además, comida delicioso.

Para los que quieran conocer un bazar más interesante y pequeño, no dejen de ir al Bazar de las especies o Bazar Egipcio (Misir Carsisl). Está abierto de lunes a sábados de 8 a 18.30, aunque es mejor ir por las mañanas. Se construyó en 1597 y, en este mercado, los aromas, sabores y colores, se entremezclan como en ningún otro lado. No decepcionará, en especial para quieres disfruten de la gastronomía; allí encontrarán un sinfín de hierbas, especias, frutas secas, semillas y plantas medicinales.

Tengan en cuenta que en muchos de los negocios se puede pagar sin problema con tarjetas de crédito.

El Gran BazaarHammamMuseo de la InocenciaComer en Estambul

El museo de la inocencia

Este es el museo quizás más pequeño y, quizás, el menos difundido entre las grandes atracciones de Estambul, pero no deben dejar de visitarlo, sobre todo para los que hayan leído la novela homónima (Masumiyet Muzesi, en idioma original) de Orhan Pamuk, Premio Nobel de literatura en 2006.

La colección que se exhibe es un homenaje a la novela, en donde hay una serie de cajas e instalaciones compuesta por objetos que fueron adquiridos por el museo o mediante donaciones. Son todos objetos que permiten al espectador desarrollar su propia imaginación y, con cada uno, ver una radiografía de las costumbres y quehaceres cotidianos de la sociedad del viejo Estambul.

La fascinante colección de objetos se sigue agrandando y se clasifica de acuerdo a como puede ir en cada capítulo de la novela. Digamos que es una exposición viva, abierta, y que, después de recorrer las tres plantas de esta pequeña casa, dan ganas de salir corriendo a leer el libro en donde cuenta el obsesivo amor de Kemal Bey, un hombre de la alta clase de Estambul, por una pariente lejana a la familia.

El museo está en pleno corazón de la ciudad, en el distrito de Beyoglu. Otro dato, para quienes tengan el libro, pueden llevarlo y, aparte de no pagar la entrada, se lo sellaran como que visitaron el universo que plasmo Orhan Pamuk.

Cabe destacar que el museo es propiedad del mismo autor y compró la casa en 1999. Es el primer museo en el mundo basado en una obra literaria. Los visitantes pueden ver fotos, periódicos, objetos de uso cotidiano, juegos de mesa, juguetes, comidas, botellas de licor, que cuidadosamente se encuentran clasificados en las más de 85 cajas que forman la muestra y que representan los 83 capítulos de la novela. www.masumiyetmuzesi.org

Hammam

Después de caminar por toda la ciudad, nada mejor que hacer una parada y relajarse un poco. Los famosos baños turcos antes eran lugares exclusivos para hombres, en donde se cerraban negocios negocios o, simplemente, se juntaban a charlar y a relajarse. Hoy en día siguen existiendo y hay varios por toda la ciudad. Y si bien ya pasaron un poco de moda y son básicamente un lugar para turistas, es interesante aunque sea visitar uno, porque siguen conservando la estructura tradicional y algunos son edificios muy antiguos y de una rica arquitectura.

Además, los baños turcos tradicionales tienen varios beneficios para la salud: reduce el estrés, hace relajar y descansar el cuerpo, quita las toxinas del cuerpo mediante la sudoración, proporciona a la piel juventud, fortalece el sistema inmunológico al aumentar las células de defensa en la temperatura alta, aumenta la circulación de la sangre y, según la tradición turca, aumentan las hormonas de la felicidad.

Para visitar, les recomendamos dos baños con improntas muy diferentes. El más popular, que está ubicado en pleno centro de Estambul, es Cemberlitas. Se encuentra pegado al monumento Cemberlitas en Divanyolu. Fue construído en 1584 por directiva del Sultán Nurbanu. Cemberlitas atiende a hombres y mujeres por separado, abre sus puertas a las 6 de la mañana y cierra a la medianoche y el precio de la entrada incluye solo el baño de vapor y recostarse sobre los mármoles calientes (no recomendable más de 20 minutos y mojándose todo el tiempo con unas pequeñas palanganas de metal). También es común el servicio de masajes sobre la piedra caliente y la exfoliación con aceites y jabones de olivo, pero eso se paga aparte.

El otro baño que recomendamos, un un poco más económico, es Hammam Sultanahmet. Este fue construido en el siglo XVIII y refaccionado en 1967 sin modificar la arquitectura original. Abre sus puertas desde las 7 de la mañana hasta la medianoche. El precio de la entrada incluye el servicio de toallas, ojotas, jabón, locker, también tiene un sauna húmedo, seco y una pequeña pileta con agua cálida. Les recomendamos que lo hagan después de un día de caminar, porque después saldrán tan relajados, que solo buscarán la cama para dormir.

Uno de los placeres de Estambul: La comida

Hablar de gastronomía de Estambul sería un capítulo muy extenso. Sin embargo, podemos decirles es que es muy difícil que coman mal. La comida es muy fresca, sobre todo los vegetales y el pescado.

Turquía aparece como un punto de contacto entre Europa y Asia, resultando muy significativo el uso del aceite de oliva, ingrediente básico en la comida mediterránea y por otro lado la presencia de las especies, que son comunes en la comida asiática.

Les recomendamos algunos restaurantes. Beydagi, que queda en Klod Farer Cad 27, donde se puede comer una entrada por 4 liras turcas, un plato principal que ronda por los 8 y 12 liras turcas (esto son unos $60 argentinos), los pescados rondan los 20 liras turcas y los platos mas tradicionales, como el kebabs, rondan las 10 liras. Este pequeño y modesto restaurante se especializa en pescados a la parrilla y excelentes entradas.

Sarnic, es un lugar para una buena cena con velas; el restaurante era un palacio y se construyó en el año 1500 y esta muy cerca de la Mezquita Sophia, en la calle Sultanahmet 34122. Pueden ver más info en www.sarnicrestaurant.com.

Hay unas cadenas de cafeterías que hacen delicias de helados y postres que se llaman Hasan Usta. Tomar un café sale unos $14 argentinos y un buen postre turco, que de paso se los recomendamos, rondan los $ 25 argentinos. No dejen de comer Sekerpare, una especie de flan de crema, o Asure y Kaymakly, que son a base de chocolate y pistachos. El vino turco no está nada mal, pero no es tan común y es bastante caro; en los restaurantes se suelen encontrar marcas Doluca y Kavaklidere. Pero no todos los restaurantes sirven bebidas alcohólicas, sobre todo si están cerca de una mezquita.

Otro gran atractivo es comer los bocaditos al paso, sobre todo cuando ya cerraron los restaurantes. Lo más popular es Lahmacun, una especie de pizza árabe que viene con cebolla, cordero y salsa de tomate. A las orillas del Rio Bósforo se encuentran los mercados de pescado más famosos de la ciudad, será difícil la tarea de definir cual elegir, porque la variedad es sorpréndete. Los mercados más populares son Samatya, Sariyer y Beyazit.

post relacionados

Los paisajes de la noche. Excursiones a la luz de la luna

@delugare_admin

Villa Traful, la aldea encantada

@delugare_admin

Guatemala: de Tikal a Semuc Champey y Antigua

@delugare_admin