Notas de Viaje

Seis pasos para degustar una Gran Manzana

Nueva York es territorio propicio para las experiencias gastronómicas únicas, desde un deli de película hasta un hot dog para el campeonato

Para cualquiera que aprecie la gastronomía en sus más diversas variantes, Nueva York es una especie de meca. Por eso, todo amante de la buena comida, debe peregrinar cada vez que pueda y que el bolsillo se lo permita a la Gran Manzana en busca de bagajes culinarios innovadores pero, por sobre todo conmovedores. En esta nota, compartimos seis experiencias memorables y los invitamos a probarlas.

1. Burger Joint

Considerada una de las mejores hamburguesas de Nueva York, visitar su salón es todo un misterio. Su dirección coincide con la del hotel cinco estrellas Le Parker Meridien y eso confunde. Aunque al entrar al lujoso lobby de mármol y preguntar al botones, uno descubre que no está equivocado.
La fila de turistas relegada contra la pared inquieta: ¿Cuánto hay que esperar para comer? ¿Qué hay detrás de esa pequeña puerta que parece conducir a un cuartito de limpieza? ¿Por qué al aproximarse hay que completar un formulario indicando cuántas hamburguesas y en qué punto de cocción se pedirán?
El misterio se devela en no más de 15 minutos, cuando la fila acaba y uno entra. Ambientado con un dejo trash (mesas de madera, paredes escritas con marcador y algunos afiches de series y películas), el pequeño mostrador central no para de despachar hamburguesas y el sistema, aunque se parece al caos, es muy fiel al estilo norteamericano: práctico y rápido.
La carne es súper sabrosa, el pan liviano y las papas fritas, muy grasosas. La jarra de cerveza cuesta 25 dólares lo que obliga a respetar la regla implícita: comer y salir. El lugar no está preparado para la tertulia post cena, la música es alta y por eso al salir con la panza llena en pleno Midtown seguramente la noche neoyorquina se preste para alguna otra aventura.

¿Dónde queda? Calle 56, Número 119 oeste (entre la 7ma y la Avenida de las Américas)
¿Cuánto cuesta? Entre 20 y 30 dólares por persona

burgerjointny.com

2. The River Café

Primero lo primero: desde este restaurante se puede disfrutar una de las mejores vistas de Manhattan. Después lo siguiente: hay que reservar telefónicamente o por mail. Y por último un detalle nada menor: para entrar al salón todos los comensales varones deben llevar saco -aunque si no tienen, las recepcionistas con mucha cordialidad le prestarán uno-.
Más allá de todo eso, lo que hay que saber: es un lugar topísimo y no para cualquier bolsillo (la cena completa ronda los 200 dólares por cabeza). Sin embargo, vale lo que cuesta y es una experiencia definitivamente inolvidable. Emplazado en Brooklyn, justo donde termina el puente y rodeado de un mini bosquecito, verlo de lejos ya se parece a un sueño. Y entrar, ni les cuento.
Con cerca de cuatro mozos por mesa, el trato es muy cordial y sencillo. Para comer hay alta cocina de la clásica: carnes, pescados o pollo orgánico. Como entrada, recomendamos las ostras y para el postre la versión del puente de Brooklyn hecha en chocolate que, además de delicioso es bellísimo. Ideal para relajarse en pareja al ritmo del piano de cola que nunca deja de sonar y disfrutar de la buena comida y el cálido servicio. Buen plan para festejar aniversarios.

¿Dónde queda? One Water Street, Brooklyn
¿Cuánto cuesta? 150 dólares por persona, sin vino

therivercafe.com

3. Katz Delicatessen

Nadie que haya visto Cuando Harry conoció a Sally puede olvidar la simulación de orgasmo que el personaje de Meg Ryan hizo en el salón de este súper clásico norteamericano.
Engalanado con las fotos de todos los famosos que lo visitaron, el salón es muy amplio y da para quedarse un buen rato. ¿Para comer? Mucho pastrami, salami, panchos, sándwiches de pavita y algo de comida judía. El servicio tiene sus protocolos: al entrar entregan un cartoncito que van marcando a medida que se consume (uno mismo pide en el mostrador y se lleva a la mesa) y al salir, se paga todo junto. ¡Ojo! Porque si desaparece el cartón hay que pagar una multa. El staff detrás del mostrador es amables y sabe de lo que habla (muchos, en español). Como en casi todos los lugares turísticos -y no tanto- de Estados Unidos, en Katz venden merchandising. Y un dato: el barrio tiene su encanto y a solo una cuadra hay otra perlita que todo aquel que se considere foodie debe visitar: Russ and Daughters (Calle Houston 179, este), una especie de pescadería, panadería en la que preparan, según dicen algunos, los mejores bagels de NYC.

¿Dónde queda? Calle Houston 205 (este)
¿Cuánto cuesta? Alrededor de 20 dólares

katzsdelicatessen.com

4. Panna II

Este restaurante se parece a una fiesta. Cubierto y completamente iluminado por lucecitas de Navidad, el ambiente impacta a simple vista. Un poco kitsch, la música (hindú) suena a todo lo que da y aunque no es muy grande, el salón es cómodo y la atención, personalizada.
El personal habla poco inglés y en la puerta se da una escena pintoresca: a los gritos se pelean los recepcionistas de Panna II y su vecina -y gemela- competencia Milon por atraer más clientes. En cuanto a la comida, sirven la típica: bien condimentada y picante. Arranca siempre con sopa y son muy recomendables las koftas de cordero con salsa de yogurt y tahine y el clásico pollo al curry. Es fabuloso el momento en que, mientras todos están comiendo, las luces se apagan y los mozos empiezan a cantar el feliz cumpleaños a alguno de los comensales presentes. Pura alegría para el espíritu y, de más está decirlo, también para el estómago.

¿Dónde queda? Avenida 1, entre quinta y sexta
¿Cuánto cuesta? Hasta 20 dólares por persona

facebook.com/PANNAIINYC

5. Café Fiorello

Si hay algo que caracteriza a Nueva York es su cosmopolitismo. Y entre tanta oferta del mundo, aparece este restaurante (que de café no tiene nada) típicamente italiano. Elegante, ideal para ir a la salida de alguna función en el Lincoln Center (que está justo enfrente) ofrece pastas, ensaladas y también pescado. La especialidad de la casa es una sabrosísima lasagna para compartir. Con una carta de vinos interesante y una barra de madera que invita a los tragos, es una experiencia ideal si se busca viajar, sin escalas, a los sabores del Mediterráneo (ofrecen pizzas a la piedra, albóndigas, risotto y hasta milanesa, todo con los mejores olivas y quesos).Sólo con reserva previa, que se puede hacer a través de la web.

¿Dónde queda? 1900 Broadway
¿Cuánto cuesta? Desde 30 dólares sin vino

cafefiorello.com

6. Nathan´s

El hot dog es uno de los hitazos de la comida norteamericana y, por supuesto, supone ciertos fanatismos. Uno de ellos es el concurso que cada año organiza Nathan’s (una de las casas de comida rápidas más célebres en el tema, que este año cumple 100 temporadas) y en el que se compite por quién es capaz de comer más panchos.
Visitar su tradicional local, una esquina inmensa de Coney Island conlleva la hermosa experiencia de viajar hasta la isla, en el extremo sur de Brooklyn y -porqué no- divertirse en el mágico parque de diversiones que tiene la montaña rusa más antigua de todo Estados Unidos.
Además de panchos y hamburguesas, venden comida fast food a base de pescado (como por ejemplo patitas de ranas fritas parecidas a las de pollo. pero más crocantes) y todo tipo de salsas para condimentarla. Con mesas al aire libre y una magnífica vista, es un paseo ideal para hacer un día de sol y temperatura agradable.

¿Dónde queda? A la salida de la estación de subte Coney Island
¿Cuánto cuesta? Entre 10 y 20 dólares por persona

nathansfamous.com

Julieta Bilik | LA NACION
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