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Productos Gourmet Vinos Recomendados

¿Buscás vinos raros? Probá en estas vinotecas

La sola idea de una vinoteca de barrio suena romántica: escaparates con vinos perdidos y hallados; expertos conocedores que ofrecen sólo la flor y nata del vino; y también muebles antiguos en los que acodarse a beber una buena copa sin apuro ni contratiempos. Pero no. La realidad es muy distinta. Y si bien en la ciudad de Buenos Aires y alrededores hay muchas vinotecas, sólo unas pocas cumplen en ofrecer algo más que un despacho de vinos. A esas joyitas ocultas en los 100 barrios porteños –y un poco más allá también-, que desvelan a los buscadores de tesoros, nos referimos a continuación con esta selección de vinotecas. Pasen y lean.

Autre Monde

Gente de principios, hace unos cinco años Victor Nastasi abría su negocio en un local ubicado en Palermo, con una sola premisa: “ser una vinoteca fundamentalista de las bodegas no masivas y no boutique”. Es decir, que tuvieran algo más que su escala para decir de sus productos. Conocedor de vinos, ya que fue y es su pasión, con el ejercicio diario de la venta aprendió el negocio de la vinoteca y creció hasta mudarse a un nuevo y espacioso local a la vuelta del primero. Desde hace dos años ocupa una casa antigua, por lo que el salón de ventas está en planta baja y en planta alta queda una sala de degustación. Con una catálogo completo, ofrecen buen servicio y asesoramiento para sus más de 650 etiquetas. Marcas como Amalaya, Casa Boher, Desierto Pampa forma el grueso, mientras que tienen otras curiosidades como Mundo Revés, De Ángeles y Altocedro Reserva. Como dato extra, en el mismo local funciona la librería Alamut -con un buen catálogo, hay que decir-, un combo que no se consigue con facilidad en otras partes del mundo (Jorge Luis Borges 1985, Palermo / T.4832-1402)

La Bodega de Bórbore

Devoto es un barrio endogámico: los que son de allí, hacen todo allí, desde las compras a los paseos. Por eso La Bodega de Bórbore no es conocida en otros rincones porteños, aunque debería. Su dueño, Carlos Bórbore, además de portación de apellido vínico –su familia fundó la bodega homónima en San Juan- es un enamorado del vino al que conoció desde la cuna. A contar del inicio de su negocio, en 1997, organiza ferias y degustaciones que tienen buen eco entre los vecinos del barrio. Tres datos bastan para describir este curioso local: ocupa una vieja casona de 1915, tiene “calles internas” y un flamante patio con jardín que no es fácil de conseguir en el rubro. Además, si sos de buscar vinos raros o baratos, agendate revisar los “canastos” donde están las ofertas del mes y del día. Se suele hacer buena diferencia. Abre de lunes a sábado 8:30 a 20:30; los días de semana cierra entre las 13 y las 15:30. (Mosconi 3654, Devoto / T.4504-2425)

La Cava de Jufré

Bajo el concepto de “vinoteca con descorche”, es decir, casi un bar de vinos, La Cava de Jufré esconde uno de los mejores lugares para ir por una buena copa al cerrar una tarde de laburo o llevarte una botella a tu casa. ¿Por qué? Ofrecen un ambiente distendido, con buena música –generalmente Jazz, ya que Lito Galeano, el dueño, es guitarrista además de conocedor de vinos- y ofrecen tapeos sensatos, tanto en productos como en cantidad y precio. La carta de vinos es compacta y ofrecen perlitas a buen precio, como Sottano Cabernet Sauvignon 2011 o el Malbec de Ricardo Santos 2011. Y si no tienen la etiqueta que buscás, Lito te la consigue. Aviso: de tan relajados puede parecerte incluso que no te dan bolilla; pero es así, mejor sentate en el sillón o las mesas de la vereda y bajá un cambio para darte un gusto. Abren de lunes a sábados por la tarde, de 10 a 13:30 y de las 18 a las 00 horas. (Jufré 201, esquina Julián Álvarez / T.4775-7501)

El Pireo

Si te dicen que imagines una vinoteca clásica, este es el ejemplo más cabal. Pero amerita una visita por dos cosas: uno, su estrecho local está cubierto con vinos de esta y otras décadas, ya que conserva verticales –es decir, todas las cosechas de un vino- de todos los clásicos argentinos de las décadas de 1980 a la fecha; dos, porque todo lo que veas y toda la experiencia de compra de otra época que te propone El Pireo desaparecerá cuando esta y unas pocas vinotecas más cierren sus puertas. La atención es a la vieja usanza y no destaca especialmente por su gentileza. Ahora, en ningún otro lugar de la ciudad vas a encontrar memoriosos de los vinos de décadas pasadas. Los precios son los lógicos para un vinoteca. Y completan la oferta con regalería y buenos bombones.

(Córdoba 844, Microcentro / T. 4322-5781)

Le Choix des Vins

Desde la apertura de esta vinoteca en 2007, la fama de las hermanas Salaberry fue creciendo año a año. Ellas son las dueñas y alma máter de este pequeño y bien surtido local, que por su ubicación –en el corazón paquete de Retiro- es uno de los puntos de venta que más y mejor maneja los vinos de alta gama en la ciudad. Encariñadas con el negocio, las Salaberry ofrecen una colección de etiquetas top que envidiaría cualquier sommelier para su restaurante: bodegas como Tacuil, Achával Ferrer, Patrón Santiago y Mendel son algunas de las figuritas difíciles, sumados a un largo etcétera en el que brillan algunas etiquetas imposibles, como Cobos, Luca Beso de Dante y Noemía. Con precios propios de la zona, no es un lugar al que ir a buscar ofertas, pero sí uno en el que encontrar esos raros ejemplares de los que se habla en el mundillo del vino. (Posadas 1166, Retiro / T.48151296)

Armesto

En la casa dicen que la tradición gastronómica familiar se remonta a un legendario bar llamado Ocean en Pompeya, establecido en 1946 y fundado por el padre de los actuales Armesto. De ahí que en esta vinoteca de Recoleta –que fue fundada en la sucursal de Caballito, a mediados de 2001, y donde aún funciona- el concepto es más amplio y no se enfocan sólo en vinos. Ofrecen una buena cantidad de productos gourmet y delicatesen, que van desde los chocolates finos –Salgado, por ejemplo- a los fiambres y quesos, con algunos jamones españoles e italianos (cuando se consiguen en plaza). Con todo, no descuidan el catálogo de vinos, donde hacen foco en algunas rarezas como Matilde Lamadrid, de la bodega homónima, el rico corte de bodega Trapezio Bo Bó, y Pura Sangra de Domain Saint Diego. Abren de lunes a sábados de 10:30 a 13 y de 16;30 a 21:30 horas. (Pacheco de Melo 2101, Recoleta / T.48032212),

Ozono Drinks

Las vinotecas buscan nuevos formatos para sobrevivir y algunas saltan a la red con propuestas curiosas. Pioneros en esto, Noelia Papa y Martín Buonsante fundaron su espacio Ozono Drink hace tres años. Ya tenían una vinoteca tradicional en Palermo (se llama Taninos) cuando dieron con un concepto que resultó muy novedoso: en vez de abrir sus puertas al público con una vidriera vistosa, lo harían a puerta cerradas y en un barrio fuera del mainstream, subidos al boca a boca y las nuevas herramientas web. Así acondicionaron un local y comenzaron a hacer degustaciones para darlo a conocer. El efecto fue y es inmediato: desde fuera el local no dice nada, pero nomás cruzar la persiana, con un catálogo de 900 etiquetas la primera sensación que se experimenta es asombro y luego de excitación. Apuntan a las marcas modernas del mercado, como Accuro, AVE y Decero, por mencionar algunas bodegas poco conocidas entre las muchas que ofrecen. Sus precios son competitivos. Abren de lunes a viernes de 10 a 19 horas. (La Rioja 1803, Parque Patricios / T.4943-6252).

Una versión extensa de esta nota fue publicada en revista Play Boy.

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