De Lugares y Sabores
Image default

Si bien los protagonistas principales del plato pueden ser los vegetales, las pastas, las carnes o las legumbres, tener un gran abanico de ingredientes nos va a ayudar a disparar nuestra creatividad.

Delicias del mundo: crema de coco (Colombia), jarabe de avellanas y mantequilla de maní (EEUU), mostaza (Alemania), pimentón (España), nibs de cacao orgánico (República Dominicana), melaza de granada (Turquía)
Delicias del mundo: crema de coco (Colombia), jarabe de avellanas y mantequilla de maní (EEUU), mostaza (Alemania), pimentón (España), nibs de cacao orgánico (República Dominicana), melaza de granada (Turquía)

Si nuestro único recurso consiste en una lata de puré de tomate, una bolsita de orégano seco o un frasco turbio con alguna especia molida pegoteada a las paredes del frasco, que ya ni siquiera aroma desprende, …es tiempo de comenzar a pensar en equipar nuestra alacena.

Lo más importante es saber que nutrir la alacena no es algo que se pueda hacer de golpe, salvo para elaborar una especialidad que requiera ingredientes determinados, como podría ser sushi. En mi caso, cuando veo un ingrediente que me gusta y me llama la atención por algún motivo, lo compro y luego veo qué hacer con él. Me sucedió hace poco en un restaurant turco al paso, en donde ofrecían ingredientes de Medio oriente y me llevé una melaza de granada a la cual aún no le di ningún destino, pero que ya me servirá para marinar algo.

Qué es “exótico” para cada uno es sumamente personal. Quizás para alguno comprar salsa de soja ya sea un salto a un mundo inexplorado, y para otro sea un ingrediente tan cotidiano e infaltable como el vinagre. Cada persona tiene sus ingredientes favoritos, pero de lo que se trata la nota de hoy es de fomentar la curiosidad, las ganas de ir por lo desconocido, y en esto cumplen un rol fundamental los viajes.

Básicos orientales: salsa de soja, aceite de sésamo, salsa de pescado.
Básicos orientales: salsa de soja, aceite de sésamo, salsa de pescado.

Aquellos que tenemos la posibilidad de conocer otros países no podemos resistirnos a la tentación de visitar los mercados y traernos aquello que nos sea posible. Y en general, estas tentaciones suelen ser cosas para la alacena: mostaza de Alemania, pasta de coco de Colombia, especias de Medio Oriente, pasta de pistachos de Francia, etc. Me hubiera encantado traerme todas las frutas frescas de Colombia, pero lamentablemente, como se imaginarán, es inviable.

Por suerte, no siempre es necesario acudir a tierras remotas para obtener ingredientes exóticos. Los que vivimos en grandes ciudades contamos con polos gastronómicos, como el magno Barrio Chino de Buenos Aires, en donde se pueden obtener ingredientes de muchas partes del mundo (predominantemente y como es lógico, de Asia). Otra buena noticia es que, aunque suene contradictorio, hoy en día no hay nada más exótico que lo propio, pero desconocido. ¿A qué me refiero? La tendencia en gastronomía hoy es revalorizar aquellos productos que se producen en nuestras regiones y es algo que celebro, de lo que ya he hablado en anteriores oportunidades y seguiré desarrollando en futuras notas por venir.

Mix de especias: me las trajo de regalo Patri, una alumna, de su viaje por Estambul. Tiene de todo: pimienta blanca y negra, cayena, coriandro, kummel, anís, sumac, canela, etc.
Mix de especias: me las trajo de regalo Patri, una alumna, de su viaje por Estambul. Tiene de todo: pimienta blanca y negra, cayena, coriandro, kummel, anís, sumac, canela, etc.

Volvamos al placer sibarita de contar con el mundo en nuestra alacena. Mi recomendación al principiante es, como primer paso, comenzar equipándonos con ingredientes orientales: salsa de soja de buena calidad, aceite de sésamo tostado, fideos de arroz finos y/o gruesos, salsa de pescado ya es un buen comienzo. Esto nos abre un panorama que nos saca de los ingredientes más conocidos con los que nos criamos y nos empuja a probar aromas y sabores nuevos.

El paso siguiente son las especias: tener siempre pocas cantidades, enteras cuando sea posible y molerlas nosotros mismos. Siempre es conveniente adquirirlas de establecimientos con alta rotación para garantizarnos que son frescas.

Sugiero que todos los ingredientes que tengamos sean básicos, es decir, recursos que nos ayuden a preparar nuestras propias recetas. Salsas “gourmet” preparadas, chutneys, sales aromatizadas, vinagres o aceites saborizados, mejor prepararlos nosotros mismos a partir de los mejores ingredientes seleccionados. No cuesta nada colocar un diente de ajo, granos de pimienta y una hoja de laurel en un excelente vinagre de vino para elaborar un vinagre aromatizado. Y en cuanto a los aceites, recomiendo que ni siquiera lo aromaticemos nosotros, ya que en contacto con otros alimentos, aumenta la acidez y se desvirtúa el sentido de haber comprado un excelente aceite, sobre todo, cuando se trata del oliva virgen extra. A mí me encanta probar aceites de todo tipo. Algunos que tengo en mi alacena son: nuez, semillas de zapallo, lino, sésamo crudo, maní, sacha inchi y palta. ¿Demasiado?

Como punto de partida estas serían algunas recomendaciones. De ahí en adelante juegan la curiosidad, las ganas de probar cosas nuevas, investigar y, de a poco, irse equipando con una alacena que envidiaría hasta el más avezado de los cocineros.

La próxima semana y porque considero que merece un capítulo aparte: la alacena saludable.

Gracias por leer!
@PedroLambertini

post relacionados

El ABC de la mostaza: todo lo qué debés saber antes de comprar el condimento de moda

@delugare_admin

En la variedad está el gusto

@delugare_admin

El ABC del aceto balsámico: las mejores y las peores marcas

@delugare_admin